Domingo, 8 de Dezembro de 2013

dos que sonham sonhos colectivos



La existencia es tan terrible, se sufre tanto. Generalmente en el mundo en que vivimos el sueño es una espécie de compensación simbólica sin el cual el hombre puede marcharse a la locura. La ficción es un sueño muy particular...

 

publicado por C. às 19:20
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Terça-feira, 26 de Novembro de 2013

Entre o céu e a terra

Y en aquel reducto solitário me ponía a escribir cuentos. Ahora advierto que escribía cada vez que era infeliz, que me sentia solo o desajustado con el mundo en que me había tocado nacer. Y pienso si no será siempre así, que el arte de nuestro tiempo, ese arte tenso y desgarrado, nazca invariablemente de nuestro desajuste, de nuestra ansiedad y nuestro descontento. Una espécie de intento de reconciliación con el universo de esa raza de frágiles, inquietas y anhelantes criaturas que son los seres humanos. Puesto que los animales no lo necesitan: les basta vivir. Porque su existência se desliza armoniosamente con las necesidades atávicas. Y al pájaro le basta con algunas semillitas o gusanos, un árbol donde construir su nido, grandes espacios para volar; y su vida transcurre desde su nacimiento hasta su muerte en un venturoso ritmo que no es desgarra­do jamás ni por la desesperación metafísica ni por la locura. Mientras que el hombre, al levantarse sobre las dos patas traseras y al convertir en un hacha la primera piedra filosa, instituyó las bases de su grandeza pero también los orígenes de su angustia; porque con sus manos y con los instrumentos hechos con sus manos iba a erigir esa construcción tan potente y extrana que se llama cultura, e iba a iniciar así su gran desgarramiento, ya que habrá dejado de ser un simple animal pero no habrá llegado a ser el dios que su espíritu le sugiera. Será ese ser dual y desgraciado que se mueve y vive en­tre la tierra de los animales y el cielo de sus dioses, que habrá perdi­do el paraíso terrenal de su inocência y no habrá ganado el paraíso celeste de su redención. Ese ser dolorido y enfermo dee espíritu que se preguntará, por primera vez, sobre el porquê de su existência. Y así Ias manos, y luego aquella hacha, aquel fuego, y luego Ia ciência y Ia técnica habrán ido cavando cada dia más el abismo que Io se­para de su raza originaria y de su felicidad zoológica. Y ea ciudad será finalmente ea última etapa de su loca carrera, ea expresión má­xima de su orgullo y ea máxima forma de su alienación. Y entonces seres descontentos, un poco ciegos y un poco como enloquecidos, intentan recuperar a tientas aquella armonía perdida con el mistério y ca sangre, pintando o escribiendo una realidad distinta a ca que desdichadamente los rodea, una realidad a menudo de apariencia fantástica y demencial, pero que, cosa curiosa, resulta ser finalmen­te más profunda y verdadera que la cotidiana. Y así, sonando un poco por todos, esos seres frágiles logran levantarse sobre su des­ventura individual y se convíerten en intérpretes y hasta en salva­dores (dolorosos) del destino colectivo.

Pero mi desdicha ha sido siempre doble, porque mi debilidad, mi espíritu contemplativo, mi indecisión, mi abulia, me impidieron siempre alcanzar ese nuevo orden, ese nuevo cosmos que es la obra de arte; y he terminado siempre por caer desde los andarmos de aquella anhelada construcción que me salvaria. Y al caer, maltrecho y doblemente entristecido, he acudido en busca de los simples seres humanos.

 

Sobre Héroes y Tumbas de Ernesto Sabato, Seix Barral, pp.470-471

publicado por C. às 08:55
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Segunda-feira, 14 de Outubro de 2013

Nas horas que me pertencem

 

Ernesto Sabato  Writer born in Argentina

 




A veces son hombres relativamente  jóvenes, indivíduos de treinta o cuarenta anos. Y, cosa curiosa y digna de ser meditada (pensaba Bruno), resultan  más patéticos y desvalidos cuando más jóvenes son. Porque fquê puede haber de más pavoroso que un muchacho sentado y pensativo en un banco de plaza, agobiado por sus pensamientos, callado y ajeno al mundo que lo rodea? En ocasiones, el hombre o muchacho es un marinero; en otras es acaso un emigrado que querría volver a su pátria y no puede; muchas veces son seres que han sido abandonados por la mujer que querían; otras, seres sin capacidad para la vida, o que han dejado su casa para siempre o meditan sobre su soledad y su futuro. O puede ser un muchachito como el propio Martin, que empieza a ver con horror que el absoluto no existe.

 

 

Sobre Héroes y Tumbas de Ernesto Sabato, Seix Barral, p.30

publicado por C. às 13:58
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